Curar la impotencia y desmontar mitos

Los mitos sexuales aumentan el nivel de exigencia y pueden desencadenar impotencia. En este artículo aprendemos a desmontar esos mitos sexuales.


Es muy frecuente que al mantener relaciones sexuales nuestras expectativas sean muy elevadas – irreales – y que esto nos lleve a un nivel de insatisfacción que sea el detonante de nuestra impotencia.

Curar la Impotencia y Desmontar mitos 01
Para comenzar a superar esta situación que tanto nos afecta debemos aprender primero qué hay de real en estas expectativas, qué es lo realmente importante en la relación sexual, hasta qué punto estamos siendo realistas con nuestras posibilidades y nuestras expectativas y si no será que estamos poniendo el listón demasiado alto y somos nosotros mismos los que – de manera inconsciente – estamos desencadenando nuestro problema de disfunción eréctil.

Esta bitácora versa sobre cualquier tipo de impotencia (excepto la traumática, donde sólo los médicos te pueden ayudar) pero se especializa en la más frecuente: la impotencia psicológica, en la cual es nuestra mente, nuestra manera de modelar la realidad el detonante de nuestro problema.

En la impotencia psicológica es importante (no esencial) que seamos conscientes de qué estamos diciendo a nuestra mente. Es frecuente que estos pensamientos se refieran a falsos mitos y, por tanto, tenemos que conocer


Los falsos mitos sexuales y la impotencia



Veamos pues si nos sentimos identificados con alguno de los mitos sexuales más frecuentes, si alguno está en nuestra línea de pensamiento:

El Sexo es cuestión de orgasmos.

Este es sin lugar a dudas el mito más extendido, sobre todo entre los hombres. El número de orgasmos, la intensidad que se obtuvo en cada uno de ellos y su calidad es una cuestión muy debatida, continuamente se oyen leyendas de actuaciones épicas no contrastadas y generalmente falsas y, lo que seguro todos hemos vivido en más de una ocasión: se tiende a exagerar incluso hasta situaciones claramente irreales.

El problema es que esta exageración, esta prevalencia de gente inclinada a sobrevalorar el orgasmo, nos afecta y tendemos a querer emular sus “hazañas”. De igual manera que sería una tontería que intentáramos emular al actor de una película X (es como si de repente consideráramos que somos débiles por no tener la destreza de rambo en el combate y nos decayéramos por no poder emularlo: ¡que es una película ¡), tampoco debemos sentirnos decaídos por no poder emular las exageraciones de nuestros amigos.

La relación sexual es una experiencia muy personal, algo que sólo compartimos con nuestra pareja y, para comenzar a superar nuestra impotencia psicológica, es con ella con la que debemos encontrar una manera que se nos adecúe y satisfaga, una manera a nuestro ritmo e intensidad.

Para emular a nuestros amigos solo es necesario ser tan maquillador de la realidad como lo son ellos.

Un mundo de números.

Vivimos en un mundo de números: cuántas horas trabajas, cuánto dinero ganas, cuántos pantalones tienes, etc. y solemos trasladar esta mentalidad estadística a nuestras relaciones sexuales: cuántos coitos practicamos, cuántos orgasmos conseguimos, cuánto tiempo dedicamos, qué frecuencia semanal, qué evolución temporal están teniendo nuestras relaciones, etc.

Estamos más pendientes de cumplir con las estadísticas que de aquello que realmente nos aporta la relación.

No podemos caer en esta trampa. El nivel de satisfacción no se puede medir. Aunque algunos te dirán que cuanto más dinero tienes, más feliz eres, la realidad estadística (ya que te gustan los números) es que los países más felices no son los más ricos. Con un nivel suficiente de dinero, la felicidad que alcances dependerá de tus expectativas, de cómo lo gestiones y de a qué lo dediques.

El sexo no es una cuestión de números. Para superar la impotencia psicológica, deja de contar y dedica tus esfuerzos a lo que realmente importa y es el disfrutar, dar y recibir en cada relación, aunque esta no incluya coito ni orgasmo.

Diferencia de género

En la sexualidad de pareja, que hombres y mujeres somos distintos es algo innegable tanto física como psicológicamente. Pero esta diferencia tiende a maximizarse llegando a resultar problemática.

Ni los hombres son animales de pensamiento único que se pasan las 24 horas del día pensando en el sexo, ni las mujeres son tan románticas como se les atribuye y también buscan en ocasiones la satisfacción puramente sexual en la relación.

Resulta contraproducente el estar constantemente intentando cumplir con esta falsa expectativa, con este mito que nos acarrea más problemas que ventajas. Para superar la impotencia debemos comenzar a aceptar nuestra manera de vivir la sexualidad, nuestra frecuencia, intensidad, calidad, etc. Debemos aprender nuestra manera de sentir y hacer y centrarnos en encontrar la manera de disfrutar de nuestra propia sexualidad y la de nuestra pareja, conectando con ella a nuestro ritmo.

Cuerpos esbeltos

Cuerpos de ensueño. ¿Realmente consideras que es necesario tener un cuerpo perfecto con unas medidas ideales para disfrutar del sexo?

La respuesta es simplemente no. Permite recordar una historia que nos lleva a un hombre ya muy mayor que intenta a mantener una relación sexual con una joven y al mostrar su cuerpo viejo, débil y de pene pequeño, ve como la joven se ríe y le pregunta ¿A quién piensas dar placer con eso viejo? A lo que el experimentado hombre le contesta: A mí.

En una relación de pareja, lo importante no es tu cuerpo ni el de tu pareja, lo importante es nuestra destreza y desempeño, lo que queramos transmitir y recibir. Para superar el bloqueo que te está conduciendo a la impotencia sexual psicológica debes entender que la realidad de un buen amante, la diferencia entre un amante resolutivo y otro solo aparente, está en la capacidad de dar y de saber recibir, una capacidad íntimamente ligada a la seguridad en uno mismo.



En este artículo hemos visto mitos sexuales que, aunque aparentemente tengamos superados, suelen influirnos, solemos tenemos interiorizados y nos afectan. Mitos con esquemas que hacen que pongamos nuestras expectativas en niveles irreales y que olvidemos lo realmente importante en las relaciones: dar y recibir satisfacción. Esquemas mentales de pensamiento que debemos superar para superar nuestro problema de impotencia (psicológica o no).



Como aumentar la libido

Es posible aumentar la libido introduciendo cambios totalmente naturales en nuestras comidas, te mostramos cómo y cómo potenciar tu potencia sexual.


Está dentro del llamado conocimiento popular que a partir de los 40 años, muchos hombres comienzan a desarrollar problemas de erección. Esta bitácora está dedicada a la impotencia, a la dificultad de tener o mantener una erección, y este es un problema que afecta a personas de cualquier edad. (Notar que decimos personas porque, aunque es un problema que normalmente se atribuye al hombre, también se da en las mujeres).

Como aumentar la libido - Ginkgo biloba
Como ya hemos comentado en artículos anteriores, la impotencia puede deberse a problemas físicos, traumatismos o problemas psicológicos. Ante los primeros síntomas de estar padeciendo impotencia, lo primero que debemos hacer es acudir a nuestro médico o especialista que será quién mejor pueda diagnosticar cual es nuestra circunstancia, hecho esto; una vez conocido que nuestro problema de impotencia se debe a un problema psicológico, sí podemos y debemos tomar cartas en el asunto y poner de nuestra parte para superarlo.

En este artículo vamos a tratar de aquellas comidas, aquellos alimentos que van a ayudarnos a aumentar nuestra libido (nuestro deseo sexual) y, de paso, ayudarnos a mejorar nuestro desarrollo y potencia sexual. Comencemos pues:


Como aumentar nuestra libido con las comidas



Aunque existen alimentos, comidas, que son útiles en nuestro propósito (mira nuestro inciso sobre cómo aumentar la libido en la mesa), los mejores resultados los vamos a obtener con el consumo de determinadas plantas en pastillas naturales, preparados o en infusiones. Estas plantas serán:


Cómo aumentar la libido en la mesa

Existen multitud de comidas que, por sus principios activos, resultan muy útiles para favorecer la circulación sanguínea (principal causa de la impotencia); estos alimentos van a favorecer el que nuestra circulación retome su camino normal y seamos capaces de inundar los cuerpos cavernosos de nuestro pene teniendo nuevamente erecciones fuertes, otros nos van a ayudar a combatir los efectos del cansancio y otros estimularán nuestra libido:

Zumo de limón: podemos tomarlo directamente o disuelto con agua (algunos incluso prefieren añadirle algo de azúcar); este zumo es un auténtico aliado a la hora de combatir el problema que nos ha traído a esta bitácora: la impotencia.

Apio: Podemos tomar esta planta directamente en ensaladas o tomando su zumo después de licuar. El apio además de tener grandes propiedades a la hora de mejorar la circulación sanguínea, es conocido por su capacidad de aumentar el deseo y la potencia sexual. (nota: Esta planta, además, es conocida por sus propiedades anticancerígenas, contra el colesterol, antiinflamatorias, digestivas, diuréticas y adelgazantes).

Ajo: El ajo – además de ahuyentar a los vampiros – tomado crudo contiene gran cantidad de arginina, la cual mejora la circulación y favorece la erección. (nota: si tienes reparo por el sabor que deja en tu boca, el mejor remedio es masticar perejil crudo después de comerlo). .

Miel y los frutos secos: son excelentes productos para aportar energía casi instantánea. La miel además introduce una pequeña subida de azúcar muy beneficiosa para las relaciones íntimas.

Ginseng Panax:

Esta planta de origen chino es considerada un estimulante y está reconocida como uno de los principales afrodisiacos masculino. Según la teoría sistémica, esta planta es un adaptógeno que va a aportarnos los nutrientes necesarios para restablecer la energía corporal y aumentar nuestra potencia. Vamos a poder encontrarla en cualquier herbolario o farmacia.

Destacar que, pese a sus propiedades beneficiosas, esta planta está contraindicada en el caso de padecer problemas cardiacos (en el corazón), problemas estomacales o problemas de ansiedad y/o estrés. Si alguno de estos es tu caso, consulta con tu médico sobre tu intención de empezar a consumirlo y si puedes hacerlo.


Shisandra.

Para aumentar la vitalidad sexual.

Esta planta también proviene de la china (en este caso del norte) está indicada para tratar la impotencia (y la eyaculación precoz), aumentar la vitalidad sexual, actúa contra el cansancio crónico y contra el estrés.

Esta planta tiene la ventaja respecto al Ginseng que no presenta sus contraindicaciones, aunque puede resultar un poco más complicada de encontrar.


Ginkgo Biloba.

Esta planta está considerada uno de los mejores alimentos para mejorar la circulación sanguínea (que, como hemos comentado, está detrás de muchos de los problemas de impotencia, incluida la impotencia psicológica que comienza por "tropiezos" de erección que no son manejados de la manera adecuada). Por sus propiedades facilita el restablecimiento de la correcta circulación de la sangre lo que permite que esta pueda llegar e inundar los cuerpos cavernosos del pene.

Notar que tomada en exceso, el guinkgo biloba puede producir dolores de cabeza y problemas gástricos.


Sabal contra la impotencia.

Para luchar contra la falta de erección y de libido, deberemos incorporar media cucharadita de la tintura de esta planta diluida en agua. Repetiremos este proceso tres veces al día – aunque por un máximo de seis semanas -.



Un efecto similar podremos obtenerlo con las decocciones de hinojo, poniendo aproximadamente 10 gramos en cada taza y tomando tres tazas al día.



Chocolate:

Por muchos considerado directamente “el afrodisiaco”, algunos llegan incluso a predicar sus bondades como sustitutivo del sexo.

Por sus principios activos, el chocolate aúna en un único alimento las sustancias que se cree aumentan el enamoramiento, aumentan la sensación de placer, estimulan nuestro organismo y favorecen la erección. Todo un compendio de virtudes.



Existen multitud de alimentos que podemos introducir en nuestra dieta habitual que, de manera totalmente natural, van a ayudarnos a mejorar nuestro desempeño sexual, desde haciendo que vuelva a revivir nuestro deseo hasta ayudándonos a tener y mantener la potencia sexual (y nuestra erección).


Podéis visitar el vídeo que hemos creado para exponer estos alimentos para aumentar la libido y la potencia sexual de manera totalmente natural:





El Deseo Sexual Femenino

La libido femenina, el deseo sexual en la mujer es muy fluctuante, depende de varios factores. Veamos cómo reactivarla.


Deseo Sexual Femenino 01
Los estudios constatan que una de cada tres mujeres adultas sufre una reducción (llegando incluso a la desaparición) del deseo sexual. Aunque la medicina está avanzando mucho en tratamientos para solucionar el problema, todos los tratamientos se topan con el mismo problema: En el caso del deseo sexual de la mujer, es aspecto psicológico es incluso más importante que en los hombres a la hora de poder disfrutar del placer sexual.

El deseo sexual funciona igual en hombres y mujeres. Para que la libido se active es necesario que se active una zona del cerebro denominada hipotálamo, esta activación hace que se desencadenen una serie de procesos químicos en nuestro cerebro que concluyen principalmente con la creación de testosterona (sí, aunque normalmente la producción de esta hormona se ha asociado a los hombres, también interviene en la sexualidad femenina).

Mientras que con los hombres, el proceso hormonal es definitorio, en las mujeres no lo es tanto.

Encender la llama

Las emociones tienen especial importancia en el caso de la sexualidad femenina. Para aumentarla, deberemos tener en cuenta:

Si nuestro objetivo es el orgasmo, no nos relajaremos y esto dificultará el que debe ser nuestro objetivo final que no es otro que conseguir disfrutar del acto. La mejor estrategia para aumentar nuestra excitación al máximo.

Puesto que el tema mental tiene gran importancia en el deseo sexual femenino, los tiempos de excitación son más dilatados y, por tanto, debemos aprender (nosotros y nuestra pareja) a dilatar los tiempos y extender y saborear los preliminares.

Reconozcamos que casi todos hemos tenido momentos brillantes que han surgido de manera espontánea pero, y especialmente en este caso, esta no tiene porqué ser necesariamente la mejor estrategia. Planificar, elegir el lugar, el momento, la ambientación, nos ayudará a tener un mayor control, seguridad y tranquilidad para favorecer nuestro objetivo de alcanzar la excitación sexual.

No despreciemos la importancia del ejercicio mental; debemos dedicar un tiempo diario a pensar, planificar, vivir mentalmente nuestra próxima relación sexual. Debemos vencer nuestros tabús y dedicar un tiempo cada día a pensar en el sexo.

Las mujeres, a la hora de encender el mecanismo de excitación sexual, precisan además del aspecto psicológico, algo que se demuestra con las mujeres que tienen un bajo nivel hormonal (normalmente debido a trastornos como la exportación de ovarios, menopausia, etc.) y que a pesar de ello, mantienen intacto su apetito sexual.

Estudios recientes demuestran que las mujeres que tienen una estabilidad emocional unida a buen estado de salud disfrutan de relaciones sexuales sanas y placenteras con independencia de su nivel hormonal. Por otra parte, también se ha demostrado que problemas de pareja, problemas emocionales, trastornos del ánimo sí influyen de forma muy negativa en la capacidad de relacionarse sexualmente.


Factores en el Deseo Sexual Femenino



Pese a que las farmacéuticas han desarrollado últimamente todo tipo de cremas, parches, pastillas, etc., todo ello encaminado a revolver los problemas en el deseo sexual femenino, la mejor estrategia se demuestra que está en analizar cada caso.

Recuperar el Periné.

En caso de problemas musculares en el periné, la solución para aumentar el nivel de excitación y facilitar la consecución del orgasmo (aunque esto deberíamos relativizarlo), radica en ejercitar la zona. Este ejercicio se debe realizar diariamente y consiste principalmente en contraer y relajar la zona. (Para las que tengamos problemas en localizarlo, podemos aprenderla al intentar retener la orina y observar qué zona contraemos).

Practicar Deporte.

La práctica regular del deporte mejora el deseo sexual desde varios frentes: además de aumentar la autoestima (ayuda a sentirnos mejor con nosotras mismas) y la sensación de bienestar, el deporte practicado de manera regular activa la zona de irrigación sanguínea en la zona genital y fortalece la musculatura. A lo anterior debemos unir que, según se calcula, la práctica de ejercicio moderado de a 20 minutos diarios, aumenta de forma muy considerable el nivel de testosterona.

Reducción trastornos del ánimo.

Los trastornos del ánimo (estrés, depresión, ansiedad), aun en un nivel que no se considera clínico afectan de manera muy negativa a la libido en general y a la femenina en particular. Cuando los problemas del día a día y nuestras circunstancias nos afectan el estado de ánimo, debemos recurrir a las técnicas que nos permitan recuperar nuestro equilibrio emocional, técnicas que irán desde aprender a relajarnos de manera voluntaria al replanteamiento y organización de la rutina diaria (encontrando – que no buscando – los momentos para nosotras).

Sequedad Vaginal.

Deseo Sexual Femenino 02
Con la llegada de la meopausia este es un problema muy frecuente que tiene implicaciones directas en la dificultad en mantener relaciones sexuales, problemas que pueden desembocar en alteraciones del deseo sexual. En este problema, la solución más rápida y efectiva será recurrir a las cremas lubricantes intimas, un aporte externo que resolverá los dos problemas a la misma vez.

Dieta.

No estamos hablando de ponernos a dieta, no es ahora el momento ni el lugar de hablar de los problemas de sobrepeso sino de cómo nuestra alimentación puede afectar directamente en nuestra capacidad sexual. En este caso deberemos reducir el consumo de todos aquellos alimentos que dificultan nuestra circulación sanguínea (en especial las grasas saturadas) y cambiarlas por aquellas que la activan (principalmente frutas y verduras).


Recordemos que en la sexualidad femenina el proceso mental es incluso más importante que en el caso de los hombres. Si hemos observado que nuestro deseo sexual femenino se ha reducido, deberíamos comenzar por intentar organizar nuestra vida con el objeto de reestablecer nuestro equilibrio emocional.



Tapping para curar la impotencia

La impotencia es un problema traumático. Un problema que ahora podremos curar con la ayuda del Tapping. Una técnica fácil y que podemos hacer desde nuestra casa.


Tapping para la impotencia
Seamos honestos, ya desde nuestra más tierna infancia sólo plantearnos la más remota posibilidad de que nuestro “sandokan” pudiera tener algún problema es algo que nos aceleraba el corazón, comenzábamos a sudar, nos flaqueaban las piernas, etc. en definitiva desencadenaba un golpe de ansiedad. Los llamados problemas del ánimo (ansiedad, estrés y depresión) son, a su vez, causantes directos del problema de impotencia; contribuyen a su mantenimiento y pueden ser su causa principal. En este artículo veremos cómo podemos romper el círculo a partir de una técnica denominada Tapping.

La impotencia o disfunción eréctil es la incapacidad mantenida en el tiempo de tener y/o mantener la erección el tiempo necesario para completar una relación de manera satisfactoria. Es un problema que afecta a las personas de distinta manera, mientras que hay personas que son incapaces de tener ninguna erección, a otras les afecta de manera que sí consiguen tenerlas pero no tienen la fuerza necesaria o no consiguen que se mantenga el tiempo preciso para completar la relación.

En muchas ocasiones este problema que se achaca a la edad o problemas con la pareja. Cómo vimos en nuestro artículo “Mitos y Leyendas sobre la impotencia”, estos razonamientos carecen de fundamento. Si bien es habitual que los hombres, pasada cierta edad tengan mayores dificultades o requieran más tiempo para la relación sexual, esto no implica que la edad lleve asociada la impotencia. La impotencia afecta a los hombres en tanto en cuanto es un problema de erección, pero no es exclusivo de los hombres, las mujeres –adaptado a su fisionomía – también pueden tener impotencia. Lo que sí es frecuente es que aquellas personas que tenemos impotencia (psicológica o no) nos veamos afectados psicológicamente por este problema.

El problema psicológico, bien siendo causa o efecto, está presente en la impotencia y es precisamente apoyándonos en él en el que vamos a buscar la solución al problema; vamos a curar la impotencia a partir de una técnica denominada tapping.


Tapping para la impotencia



El primer paso para quienes no sepan qué es el tapping es definirlo: el tapping es una técnica que parte de la premisa de que cualquier problema de la persona (en nuestro caso concreto el de la impotencia) está motivado por un desequilibrio energético en la misma. El objetivo del tapping es pues restablecer ese equilibrio para sanar el problema.

El tapping parte de la acupuntura y la digipuntura, se diferencia de estas en que no utiliza agujas y se enfoca a la parte emocional de los problemas. Por la acupuntura (medicina milenaria) se sabe que nuestro cuerpo está recorrido por energías sutiles a los que llamamos meridianos. Mientras que en la acupuntura tratamos con agujas estos meridianos, en el tapping se estimulan estos meridianos mediante golpecitos con las puntas de los dedos para reequilibrar la energía.

Veamos ahora en cómo poner en práctica esta técnica en nuestro problema de impotencia.


Cómo hacer tapping para la impotencia



La práctica del tapping es muy sencilla y sólo precisa de dos pasos:

  1. Formular el problema con una frase que sea sencilla y nos resulte cómoda a nuestra manera de expresarnos.

    Para el problema de la impotencia podrían ser frases como: no la puedo levantar, me rechazará y me dejará, me siento flácido y débil, mi cuerpo me ha fallado, etc. Remarquemos que estas son frases de ejemplo, tú tienes que buscar aquella que exprese tú problema, cómo te repercute el problema de la impotencia.

    Es importante que al crear esa frase utilices las palabras y expresiones que sueles usar y que son representativas para ti: si a tu miembro le llamas pene, o poya, o pito, utiliza esa palabra y no digas “Siento que sandokan me ha fallado” cuando quieres decir que “Mi poya es una hija-de-….”

  2. Golpear suavemente con los dedos los puntos que indicamos a continuación haciendo rondas mientras se repite la frase elegida.


Los puntos principales del tapping son nueve:

Puntos de Tapping para la impotencia
  1. El punto de karate: El lateral de la mano, entre la base del dedo meñique y la muñeca.
  2. Coronilla: parte superior de la cabeza.
  3. Orilla del ojo: en el extremo interior de la ceja.
  4. Lateral del ojo.
  5. El hueso que hay debajo del ojo.
  6. Entre la nariz y el labio superior.
  7. Barbilla: en la depresión que hay entre el labio inferior y la barbilla.
  8. Clavícula: En la punta del extremo interior de la clavícula.
  9. Axila: En el costado, unos cuatro dedos por debajo de la axila.


Muchos estamos obsesionados con la precisión, con localizar exactamente el lugar del punto. En el tapping esto no es necesario, con golpear la zona va a ser suficiente. Lo que sí es recomendable es centrar todos nuestros golpes en un mismo lado del cuerpo (sí, ya lo sabemos, el de la coronilla no tiene lados pues es sólo un punto: esta es la excepción, se golpeará sea cual sea el lado elegido).

Cómo funciona una sesión de tapping:

El primer paso será de preparación: mientras golpeamos continuamente el punto de karate (1), repetiremos la expresión “aunque la_frase_que_describe_nuestro_problema, me acepto completamente”. Es un paso preparatorio puesto que su objetivo es hacer presente el problema, manifestarlo para poder trabajar en él.

El segundo paso será ir golpeando repetidamente los puntos del 2 al 9, en orden, repitiendo la_frase_que_describe_nuestro_problema. En cada punto golpearemos varias veces el punto con las puntas de los dedos índice y corazón repitiendo la frase y pasaremos al siguiente. Haremos varias rondas completas.


Con esto habremos realizado una sesión completa de tapping. La pregunta que todos nos formulamos es cuantas sesiones son necesarias para notar los resultados, para saber que estamos curando la impotencia, y aquí la respuesta es la temida: no hay una respuesta. Cada persona en función de su realidad y de lo arraigado de su problema necesita un tiempo para notar los beneficios.


Podremos cuestionarnos más o menos esta técnica, podremos tener más o menos confianza en la misma, pero lo que es incuestionable es que es una técnica sencilla, el que podemos realizarla desde la comodidad de nuestro hogar y que su precio es francamente ajustado: tendremos que pagar pero será con constancia y ánimo. Probar no te va a costar nada.





Ansiedad por Impotencia

La posibilidad de una relación unida a nuestra impotencia nos pone malos. Nuestra impotencia nos está generando ansiedad y esta a su vez nos hace impotentes. Veamos qué esta ocurriendo.


Ansiedad por impotencia
Loving couple lying in bed - Richard foster
En nuestro artículo Impotencia Psicologica: Ansiedad estuvimos analizando la relación que existe en las personas que padecemos de trastorno de ansiedad y la impotencia psicológica. Vimos como el trastorno de ansiedad limita nuestras capacidades mentales y altera nuestras capacidades físicas y es habitual que esto repercuta directamente en nuestra capacidad para mantener relaciones sexuales, siendo el causante directo de nuestra impotencia psicológica.

Este artículo va a versar sobre la otra cara de la moneda: cómo la impotencia puede provocarnos un trastorno de ansiedad.

Aunque, aparentemente, la sociedad y la cultura han avanzado mucho y cada vez estamos más cerca de conseguir la igualdad de la mujer y el hombre, de romper los estereotipos con que solíamos clasificar a las personas, la realidad es que este avance es más teórico que práctico y seguimos condicionados por este pensamiento tradicional.

Queremos salir triunfantes en las relaciones con la pareja (relaciones sexuales). Cuando soñamos, casi nadie quiere ser el músico que toca el bombo en la cola de la banda de música donde nadie se percata de su labor, habitualmente, todos soñamos con ser la majorette (bailarina) que encabeza el desfile deslumbrando con sus movimientos y su habilidad con el bastón que agita. En las relaciones sexuales la cuestión también es la misma: no queremos pasar desapercibidos pero, en esta faceta el problema es que – culturalmente - nuestra valía parece depender de nuestro desempeño, algo que está aún más marcado en el caso de los hombres que parecen ser los responsables del placer de sus parejas. Más aún, nuestro buen rendimiento está condicionado por la capacidad de llevar al orgasmo a nuestra pareja.

Como decimos la sociedad ha avanzado pero las viejas ideas se mantienen. El hecho que provoca este artículo es que este deseo, esta necesidad social de satisfacer sexualmente a nuestra pareja (y, como no, nuestro ego), nos genera un nivel de nerviosismo, de excitación, una ansiedad ante la posibilidad de fracaso que, paradójicamente, es la que impide que nuestro sistema nervioso responda de manera adecuada y con ello nos predispone a la impotencia, esto es a no tener o no poder mantener la erección.


El círculo de la Ansiedad por Impotencia



La ansiedad que se genera ante la posibilidad que no cumplir las expectativas en nuestra relación sexual, conduce a los primeros “pinchazos”.

Ante esta situación nuestra reacción natural es que, en las próximas relaciones, estemos más pendientes de no repetir nuestro mal desempeño que en recibir los estímulos eróticos. Centramos nuestra mente en no repetir los errores e inconscientemente estamos adentrándonos cada vez mas: nuestra mente está nerviosa, nuestro cuerpo está exaltado (que no excitado), tenemos todo nuestro ser pendiente que no fracasar, de salir del círculo de la impotencia y, esta misma tensión es la que está cerrando nuestros sentidos a las señales de estímulo sexual. El desenlace es previsible y el problema se sigue agravando.

La reiteración de los fracasos hace que pensemos en que este es un problema que no vamos a conseguir corregir, nos invaden los pensamientos de frustración y la angustia, la ansiedad crece cada vez mas en nuestro interior y hace que temamos, evitemos o demos por perdido el encuentro erótico: con la impotencia estamos aumentando cada vez más nuestra ansiedad, con cada fracaso estamos alimentando nuestro temor a nuevos encuentros.

Hemos descrito el círculo que nos lleva a la realidad de no saber qué fue primero, la gallina o el huevo. Tenemos impotencia, puede que los médicos nos hayan dicho que esta no responde a causas físicas y, por tanto, estamos ante una impotencia psicológica, o puede que responda a algo físico, el hacho es que esta impotencia y el miedo que nos genera ha desembocado en un trastorno de ansiedad, en un “miedo” anticipatorio a las relaciones sexuales y al fracaso. Una ansiedad que, a su vez, es causante de la impotencia y que, por tanto, hace difícil dilucidar qué nos produce impotencia (aunque en un principio no estuviéramos padeciendo de impotencia psicológica).



A los factores educativos y sociales que hemos apuntado anteriormente como causantes de la ansiedad en personas que padecemos de impotencia, deberíamos añadir:

  • La pareja: la forma en la que nuestra pareja reaccione ante el problema, la forma que tenga de afrontar la insatisfacción sexual y, sobre todo, la manera en la que se comprometa en afrontar de manera conjunta el problema es un punto clave que puede disparar rápidamente el nivel de ansiedad.

  • El tiempo que transcurre desde que surge el problema hasta que comienza a tratarse. El nivel de ansiedad irá aumentando con el tiempo, ignorarlo no va a hacer que desaparezca. Es importante comenzar a tratar los dos problemas (impotencia y ansiedad) desde ya.

  • La pérdida de la libido. En nuestro artículo Aumentar la libido en cuatro pasos estuvimos hablando de cómo no tratar de manera correcta la impotencia, nos lleva a distanciar las relaciones y tratar de bloquearlas mentalmente, esta reacción lleva asociada el que nuestra libido, nuestro deseo sexual se desvanezca. Esta situación, contrariamente a lo que pueda pensarse, va en contra de la solución de nuestro problema de impotencia y sí aumenta nuestros niveles de ansiedad.

  • El miedo al fracaso hace que evitemos el coito, probablemente buscaremos formas “alternativas”, esta situación – al no tratarse de algo deseado – aumentará nuestro nivel de ansiedad.


Como vemos el problema de la impotencia (psicológica o no) mal tratado puede desencadenar otra serie de alteraciones en nuestra auto-estima, en la manera en la que nos relacionamos con nuestra pareja, en la manera que afrontamos las relaciones sexuales, etc. problemas que se unen en una alteración de nuestra mente denominada trastorno de ansiedad, la cual – a su vez – es desencadenante de la impotencia psicológica.




Aumentar la libido en cuatro pasos

Al padecer impotencia cada vez espaciamos más nuestras relaciones. El deseo sexual (la libido) se desvanece y se agrava el problema. Veamos cómo recuperarnos.


Con el término libido, tanto en medicina como en psicología, nos estamos refiriendo al deseo sexual de la persona (no confundir – como resulta demasiado frecuente – con lívido, que hace referencia a la palidez de una persona y que no es objeto de esta bitácora).

Como comentamos en nuestro artículo Practicar sexo para curar la impotencia, una de las peores cosas que podemos hacer al padecer de impotencia es interrumpir o espaciar nuestra actividad sexual. El no mantener relaciones sexuales, muy al contrario de lo que podría suponerse, no va a mejorar nuestro estado sino que va a agravar nuestra situación.

Aumentar la libido en cuatro pasos
Huir no es la solución aunque, si bien se defiende pues que debemos reemprender nuestra actividad, también es cierto que deberemos hacerlo de manera que nos resulte beneficiosa, esto es: no deberemos exigirnos volver a ser los mismos de antes y rendir como antaño desde el primer día, sino aprovechar la oportunidad que nos brinda este trastorno para aumentar en nuestro autoconocimiento y en el de nuestra pareja, para así no sólo superar el problema sino hacerlo mejorando nuestra calidad sexual.

Un problema con el que nos enfrentaremos en esta situación es que – de manera más o menos consciente – nuestra libido se ha ido adormeciendo.
  • Puede que sea el resultado de nuestra voluntad consciente de espaciar las relaciones (no funcionamos y preferimos no mantener relaciones a tenerlas y salir frustrados)

  • Puede que sea debido a una reacción de nuestro subconsciente (quien nos está intentando liberar de la presión añadida de ser impotentes)

  • O puede, simplemente, responder a que con la distancia se pierde la costumbre (no pongamos cara de extrañados, si nos quedamos parados esperando a tener ganas para hacer algo, probablemente estas nunca llegarán, las ganas, la apetencia, normalmente aparece cuando nos forzamos a hacer aquello que queremos – aún sin ganas – y mientras lo hacemos).


La cuestión es que nuestro deseo sexual ha desaparecido, nuestra libido está ahora dormida y necesitamos despertarla. Necesitamos reactivar el deseo sexual pero


Como Aumentar la libido



Existen cuatro sencillos pasos que van a permitirnos aumentar la libido, cuatro pasos para aumentar el deseo sexual que son aplicables a hombres y a mujeres, padezcan o no de impotencia (psicológica u otra) y es que son los cuatro pilares sobre los que asentar el deseo aumentando la actividad de nuestro principal órgano afrodisíaco: El cerebro.


Relajarnos.

Lo sabemos, no hay peor consejo para una persona nerviosa que el típico comentario de “¡relájate!”, es como un resorte automático, es oír la orden relájate para que se dispare aún más nuestro nerviosismo: ¡si pudiera relajarme no estaría así! ¿no crees?. Conocedores de esta realidad te proponemos que la cambies por aquella con la que te sientas más cómodo: respira, despacio, etc.

Volviendo al tema central los nervios son el anti-libido, son como comprar todos los boletos de la rifa y jugar a si vamos a tener un “pinchazo”. Los nervios nos impiden “meternos en situación” y, por tanto debemos aprender a manejarlos.

Para alejar estos nervios un excelente método consiste en: contar con la complicidad de nuestra pareja. A partir de este momento.
  • Debemos asumir que la relación se realiza sin expectativas. Nuestro objetivo no debe ser mantener una relación completa sino el disfrutar de nuestra pareja.

  • Cada persona dispone de actividades que le resultan relajantes: oír música, pasear, leer, ver la televisión, etc. En este caso vamos a aprovechar que disponemos de nuestra pareja y de su complicidad para realizar otro tipo de actividades igual de relajantes y mucho más eróticas: darnos un baño compartido, darnos un masaje mutuo, una cena romántica e íntima, etc.

Recordemos: no estamos intentando superar nuestra impotencia de golpe, nuestro objetivo ahora es aumentar nuestra libido, reactivar el deseo sexual.


Crear el ambiente.

Muchos hombres hemos oído en reiteradas ocasiones las quejas de nuestra pareja por “ir demasiado rápidos”. Hombres y mujeres tenemos ritmos diferentes y tenemos necesidades diferentes. Puede que antaño no tuvieras problemas con el aquí te pillo aquí te mato en cualquier momento o lugar, pero es algo que debemos olvidar.

El ambiente en el que se va a realizar nuestro proceso por aumentar la libido es mucho más importante de lo que se le suele atribuir. Deberemos asegurarnos de disponer del lugar idóneo, del tiempo necesario y del momento apropiado.

El tiempo es importante porque las prisas no son buenas consejeras y no contribuyen a tener la calma necesaria.

El momento es aquel en el que tanto tú como tu pareja podáis dedicaros a esa relación, en cuerpo y mente.

Y el espacio, el ambiente es importantísimo pues nos va a servir como fuente de inspiración: tal vez un cambio en la iluminación (velas, luz tenue, etc.), una música propicia, un cambio en las sabanas (si es que es en una habitación), un espejo estratégicamente orientado, etc.

El invertir nuestro tiempo en preparar el escenario ideal y hacerlo con tranquilidad, planeando cada detalle va a estimular nuestra imaginación hacia el deseo

Recordemos que no debemos ser exigentes: estamos planeando y – con ello – anticipando una situación, pero no debemos perder de vista que un planteamiento no es una realidad, puede que llegado el momento nuestros planes vuelvan tortas y nada salga como habíamos planeado. No importa. Nuestra parte que es aumentar nuestro deseo, revivir nuestra libido y la de la pareja, ya se habrá puesto en marcha. Una mala experiencia no es una frustración sino una nueva oportunidad para aprender de lo ocurrido y mejorar en la próxima ocasión. Un paso en nuestra intención de curar la impotencia psicológica.


Compartir fantasías.

La cuestión es que todos tenemos fantasías sexuales, cierto es que el grado de las mismas difiere de unos a otros, pero todos las tenemos.

Tú también las tienes, al igual que tu pareja. Poder realizar estas fantasías es uno de los mayores estímulos mentales que podemos tener, pero debemos ser extremadamente cuidadosos.

Deberemos intentar abrirnos a nuestra pareja, hacerle conocedora de nuestras fantasías e indagar sobre las suyas. En este punto debemos ser sumamente sutiles, debemos ir profundizando poco a poco observando si nuestras insinuaciones son bien recibidas o no. Puede que nuestra fantasía choque frontalmente con el pensamiento de nuestra pareja y, en ese caso, deberemos valorar cómo afectará a nuestra relación. (Lo mismo puede ocurrir en tí con las fantasías de tu pareja).

Aunque con cautela, compartir fantasías con nuestra pareja es un fuerte lazo de complicidad que reforzará nuestra relación y aumentará nuestra libido.


Comunicación de pareja.

Estrechamente relacionado con los tres puntos anteriores. Nuestra pareja es el otro pilar de la relación. Existen muchas formas de comunicación aunque la más sencilla es aquella con la que nos comunicamos con los demás: hablar.

En la cura de la impotencia, contar con el apoyo, el compromiso y la confianza en/de nuestra pareja, es un gran punto que tenemos a nuestro favor. Aunque pueda existir este grado de complicidad en otras facetas, es habitual que en el terreno sexual, existan puntos negros, existan cosas ocultas.

Para poder avanzar en nuestra cura de la impotencia debemos superar estas barreras que nos separan y profundizar en el conocimiento del mundo erótico de nuestra pareja (y del nuestro propio). Este juego de aprendizaje aumentará nuestra libido y nos será de gran utilidad a la hora de plantear los tres puntos anteriores.



En este artículo hemos tratado sobre cómo es posible despertar nuestro deseo sexual, cómo aumentar nuestra libido y sacar del coma a nuestra excitación sexual. Debemos contar con el deseo de nuestra mente por mantener relaciones para superar la impotencia y este es el primer camino que debemos emprender.

Como ya hemos comentado los cuatro pasos a seguir son aplicables a cualquier persona pero en especial a aquellos que padecemos de impotencia psicológica pues, a nosotros, nos afecta más directamente el nerviosismo en nuestra mente. Una intensidad diferente que no quita el que tengamos y podamos aumentar nuestra libido siguiendo estos pasos.




Alimentos para la impotencia

Impotencia y alimentación no están reñidos, veamos qué alimentos van a ayudarnos a superar nuestra disfunción eréctil.


Cuando hablamos de impotencia, de la incapacidad mantenida en el tiempo de tener o mantener una erección, esta puede ser debida a distintos problemas que van desde traumatismos (lesiones que rompen los sistemas necesarios), causas físicas (enfermedades y medicaciones tomadas para superarlas o consumo de sustancias no acertadas) o psicológico (cuando no existe un origen físico de nuestra impotencia y esta responde a una alteración de nuestra mente).

Alimentos para la impotencia
Aunque el objeto principal de esta bitácora es la impotencia psicológica, lo que vamos a tratar en este artículo es aplicable también a la impotencia de origen físico.

Cuando sufrimos de una disfunción eréctil de origen psicológico, la primera opción es considerar que el tratamiento que nos va a conducir a su cura se va a centrar en reconducir nuestros pensamientos para que no nos perjudiquen en materia eréctil. Si bien este planteamiento es acertado en cierta medida, el tratamiento de la impotencia psicológica va necesariamente a ir un poco más allá y se va a centrar en tres puntos principales:
  • Revisión de nuestros pensamientos personales
  • Revisión de nuestra relación, nuestra pareja, nuestro entorno, sus influencias.
  • Revisión de nuestra alimentación.


Cuando hablamos de impotencia, una causa directa de la misma suele estar en la alimentación. Aun cuando hablamos de impotencia psicológica, aquella que está motivada por alteraciones en la manera que tenemos de razonar la realidad, un punto que debemos considerar es si nos estamos alimentando de manera adecuada o estamos dificultando aún más el problema mediante un maltrato a nuestro cuerpo.


Qué comer para curar la Impotencia



En el punto relativo a la alimentación que nos va a ayudar a superar nuestra disfunción eréctil, debemos considerar cómo se produce la erección:

La erección es un proceso de respuesta a una excitación mental. Cuando nuestro cerebro se excita, envía las órdenes adecuadas para que se desencadene la erección. En estas órdenes están aquellas que hacen que (entre otras cosas) nuestro cuerpo comience a bombear sangre a los cuerpos cavernosos que forman el pene y, con ello, conseguimos la erección.

Aunque en la impotencia psicológica, el problema principal suele estar en estas órdenes por parte del cerebro, si nuestro cuerpo tiene problemas circulatorios, el problema se agrava. Necesitamos un nivel mucho mayor de excitación para conseguir la erección.

En consecuencia, el primer punto que deberemos atacar es cómo podemos mejorar nuestro sistema circulatorio. En este punto existen múltiples cosas que podemos hacer: ejercicio, dejar de consumir determinadas drogas (legales o ilegales), dejar el tabaco,… y el objetivo de este artículo: modificar aquello que comemos para favorecer la circulación.


Alimentos que van a agravar la impotencia


Grasas Saturadas: Aquella grasas animales que son sólidas a temperatura ambiente. Aunque normalmente las vamos a encontrar en la carne animal roja, también se pueden encontrar en manecas, coco o aceite de palma.

Grasas Trans: En realidad estas grasas son un proceso químico sobre los aceites vegetales. Aunque estos aceites no son originariamente perjudiciales, el proceso de hidrogenado al que se someten sí los hace malos para la circulación. Estas grasas están presentes fundamentalmente en las margarinas y la repostería industrial.

Harinas y azúcares refinados: siguiendo con el tema de la pastelería y la bollería.

Alcohol: el más claro ejemplo de que lo importante es la cantidad justa. Un consumo moderado de alcohol puede incluso ser beneficioso para la salud, pero todos conocemos su efecto sobre la erección cuando la cantidad ingerida es excesiva.

Sal: Directamente relacionada con la presión arterial y la retención de líquidos.


En definitiva, casi todos conocemos qué no debemos comer para no perjudicar a nuestra circulación y casi todos somos conscientes además de la dificultad de mantener una dieta adecuada pero, para favorecer la recuperación de nuestro pene, vamos a tener que cambiar de hábitos: abandonar la copiosa cena del carne de cerdo asada en guarnición de patatas fritas a punto de sal culminada con tarta de chocolate, copa y puro,por la algo, puede que menos apetecible, pero mucho más saludable como la pechuga de pollo a la plancha con guarnición de ensalada, medio vaso de vino tinto y de postre una fruta del tiempo.


Alimentos beneficiosos para la impotencia



En este punto de qué sí debemos comer, es importante conocer que uno de nuestros principales enemigos va a ser el llamado colesterol malo, que se va a quedar pegado en las paredes de nuestras venas, haciéndolas cada vez más estrechas y dificultando la circulación: el consumo de pescado azul, vegetales de hoja verde oscura, nueces (sin exceso), ajos y verduras, serán nuestros aliados en la lucha contra este enemigo.





En otros artículos trataremos más concretamente qué alimentos van a resultarnos beneficiosos para superar nuestra impotencia: alimentos que van a estimular la erección, pero por el momento es importante que revisemos la manera en la que estamos alimentándonos para intentar modificar nuestra dieta dejando de lado aquellos alimentos que perjudican el riego sanguíneo y favoreciendo aquellos que la estimulan, mejorando así nuestra capacidad de tener erecciones y, por tanto, ayudándonos a superar la impotencia psicológica.




Pareja e Impotencia

Hablar de impotencia psicológica es hablar de una disfunción eréctil debida a problemas de la mente. En este artículo tratamos cuando el problema es interno a la pareja.


La impotencia es un trastorno que imposibilita el mantener relaciones sexuales satisfactorias por problemas en la erección, problemas que van desde que la erección no se produzca hasta que sí lo haga pero no tenga la fuerza o dure lo suficiente para poder consumar la relación. La impotencia, puede deberse a traumatismos y a una gran cantidad de problemas físicos, entre los que incluiremos el consumo de drogas (legales o no tanto).

Pareja e Impotencia 01
Un caso especial (y que es el objeto de esta bitácora) es cuando esta impotencia no responde a ningún problema físico y lo hace aun problema psicológico. Son varias las neurosis que pueden ser las responsables de nuestra impotencia: depresión, estrés, ansiedad, problemas en el trabajo, problemas familiares, etc. En este artículo vamos a tratar de una circunstancia muy concreta que puede ser la responsable de nuestra disfunción eréctil: cuando el problema está en la propia pareja. Hablamos de cuando los problemas de inseguridad, los problemas de pérdida de intimidad, los problemas de aburrimiento, la pérdida de interés, etc. dentro de la pareja son el desencadenante principal de nuestro trastorno.

La buena noticia es que, cuando estamos en esta situación, las posibilidades de curar la impotencia son muy altas.

El primer problema con el que deberemos enfrentarnos es con le problema de la aceptación. La impotencia psicológica es un trastorno estigmantizante, es un trastorno mal visto socialmente, un trastorno que socialmente pone en tela de juicio nuestra hombría, nuestra “varonilidad”, es como si pensáramos que el hombre impotente no es tal, que la hombría depende del funcionamiento de una parte de nuestro cuerpo. Deberemos aprender a superar este primer escollo: de la misma manera que tu hombría no va a depender de si tienes o no un dedo, no lo va ha hacer de cómo funcione tu pito. La impotencia psicológica no define tu hombría. La hombría se va a demostrar en la entereza, la decisión y el compromiso que muestres en superar este y otros problemas de la pareja porque – aunque parece olvidarse – la impotencia es un problema que padece uno de los miembros de la pareja, pero que afecta a la pareja en su conjunto.

Aceptado el problema, llega el momento de analizarlo, buscar la solución al mismo y aplicarla. En este punto, cuando tenemos impotencia psicológica tenemos una ventaja que no siempre se da en otros tipos de impotencia: la cura de la impotencia psicológica no necesita de procesos de cirugía o el consumo (o dejar de consumir) productos químicos. El proceso de cura la de impotencia psicológica va a requerir trabajar la mente.

Habitualmente esta re-programación de nuestra mente, este proceso de apertura de la mente a nuevas ideas y de liberarla de aquellos condicionantes que nos han abocado a la impotencia se va a realizar por dos vías distintas:

  • Por una parte tenemos el trabajo que se realiza en la pareja en su conjunto, con técnicas que van a enseñarnos cómo podemos renovar aquella intimidad y recuperar la excitación sexual.
    La pareja está expuesta al mundo exterior, un mundo hostil que puede repercutir en su interior, afectando a uno de los miembros o a los dos haciendo que se pierda la intimidad y el interés y esto desemboca en una espiral de distanciamiento que causa la impotencia. En este tipo de trabajo, mediante charlas, actividades, ejercicios en pareja y cada miembro individualmente, vamos a aprender a recuperar la ilusión y el interés de nuestros inicios, vamos a recordar qué nos unió, aprender a volver a dar a la pareja la importancia que se merece y cómo podemos establecer barreras para proteger aquello que en realidad tiene importancia.

  • Por otra parte tenemos un conjunto de técnicas que van a estar enfocadas a que desarrollemos una nueva relación con nosotros mismos.
    Esta vía suele generar confusión, por protección propia, la mayoría de las personas tendemos a pensar que actuamos de la manera correcta y el problema radica en los demás. En estas técnicas vamos a trabajar cuánto hay de cierto en la creencia anterior, hasta qué punto estamos actuando de manera coherente con lo que realmente pensamos. Se va a trabajar qué expectativas tenemos de nosotros mismos y de la pareja.
    Unas técnicas con las que vamos a profundizar en nuestro autoconocimiento, un aprendizaje que va a repercutir de manera muy favorable, no sólo en la superación de nuestro problema de impotencia psicológica, sino también en nuestra personalidad en general.



Impotencia Psicológica Dentro de la Pareja



Este artículo sobre la impotencia psicológica y su relación con la pareja, no está orientado a cómo nuestra disfunción eréctil afecta a la pareja sino a cómo puede ser la relación de pareja la causante de nuestro problema. Las técnicas descritas anteriormente deben y serán tratadas de manera más detallada y profunda en próximos artículos pero, por el momento, sí hay determinadas valoraciones que podemos ir avanzando y que nos serán de gran utilidad a la hora de acotar el problema que nos atañe:


Expectativas:

Tenemos tendencia a idealizar, cuando comenzamos la relación creamos un mundo imaginario y un desempeño de la relación que probablemente no se concrete en la realidad. La realidad tiende a imponerse, alterando nuestra imaginación y moldeando nuestro presente y el de nuestra relación. Es importante en este punto hacer una reflexión profunda sobre tú realidad actual y la de tu relación y sobre qué rumbo quieres que tomen ambas realidades.


Comunicación:

Que una pareja es de dos, es fácil de asimilar pues así nos lo enseñaron. Ahora cuando hablamos de una pareja de personas, lo que significa que es de dos es que ambos miembros son partícipes y responsables de su desempeño.

Pareja e Impotencia 02
Aunque algunas parejas pretendan que la comunicación fluya sin necesidad de palabras, la realidad puede estar afectando a esta vía de comunicación y dificultándola mucho. Es importante retomar la comunicación por las vías habituales, es importante buscar el momento, el lugar y el tiempo para dedicárselo a una parte tan importante de la pareja como es la comunicación. Debemos comunicar qué nos está afectando, cómo pensamos que podemos mejorarlo, aprender qué está afectando al otro miembro y qué piensa que se puede hacer. Debemos indagar sobre las inquietudes y expectativas de cada miembro y, de esa manera, plantear una estrategia común para afrontar la realidad diaria.

Una comunicación sin discusión buscando cómo superar la impotencia de las que, además, saldremos reforzados al saber que contamos con el apoyo y la comprensión de nuestra pareja.


Estilo de Vida.

En una ocasión un médico hacía esta reflexión sobre las necesidades que nos imponemos: ¿para qué trabajamos día y noche, horas y horas extra e invertimos todo este esfuerzo en adquirir una segunda vivienda en otro lugar, cuando luego no tenemos ni el tiempo ni las ganas de disfrutarlo? ¿No sería más productivo invertir menos horas y ganar lo justo para hacer aquello con lo que realmente disfrutamos?.

De esta reflexión surgen muchas más consecuencias que lo meramente material. Nosotros nacemos con un cuerpo, este cuerpo es la carcasa con la que vamos a tener que desenvolvernos toda la vida. Una carcasa, un coche que sistemáticamente descuidamos y maltratamos: grandes ingestas de grasas que obstruyen nuestras venas, nos generan sobrepeso y destrozan nuestra imagen; tabaco, alcohol y otras sustancias, que nos aportan un placer momentáneo y cuyas consecuencias quedan grabadas en el cuerpo para siempre, trabajo duro y constante pensando en un mañana que quizás no llegue y descuidando el presente, etc.

Debemos reflexionar sobre lo que realmente estamos haciendo con nuestro estilo de vía, qué cambios van a proporcionarnos una mayor calidad de vida y cuales no nos resultan productivos en nuestro objetivo de tener una vida plena y sí nos impiden llegar a él. Y, lo más importante, ponerlos en práctica.



La pareja puede ser origen o no de nuestra impotencia pero, de manera irremediable es la diana en la que se sufren sus consecuencias. En el caso en que nuestra impotencia psicológica responda a problemas en el seno de la pareja, es precisamente ahí donde vamos a encontrar la respuesta a cómo superarla. Nosotros y nuestra pareja, causa y cura de la impotencia psicológica. La buena noticia es que nuestro aliado es precisamente aquella persona con la que queremos estar y contar en los momentos difíciles.





Impotencia Psicologica: Ansiedad

La impotencia psicológica puede responder a distintos trastornos. En este artículo tratamos la impotencia psicológica por Ansiedad.


Dentro de los distintos trastornos conocidos genéricamente como neurosis, uno que suele referirse de manera incorrecta es el de Ansiedad. La ansiedad es un sistema de defensa alojado en lo más primitivo de nuestro cerebro (la amígdala).

Impotencia Psicologica Ansiedad
La Ansiedad es el mecanismo automático que activa nuestras defensas cuando percibe que estamos en peligro. Es un sistema por tanto preventivo y el que permitió que el hombre primitivo superara los peligros de los primeros tiempos de su historia cuando apenas disponía de recursos para enfrentarse a los peligros de la naturaleza.

La Ansiedad como sistema está presente en todos los seres humanos y, como decíamos, es un sistema beneficioso, pues nos prepara previniendo el peligro y preparándonos para superarlo con más garantías.

Cuando decimos que una persona padece de ansiedad en realidad lo que estamos intentando expresar es que padece de “trastorno de ansiedad”, esto es: su sistema ansiedad no funciona correctamente y está informando de peligros que no existen o no es capaz de determinar cuando el peligro a pasado y, por tanto, no se desactiva nunca o la respuesta que está provocando en nuestro cuerpo es desproporcionada para el peligro real.

El trastorno de ansiedad suele ir acompañado, además de los trastornos de inquietud, nerviosismo, trastornos del sueño, etc. que parecen considerarse “normales” (pues se asocian a problemas de la mente), de gran cantidad de síntomas físicos muy diversos y que resultan más difíciles de asimilar que respondan a este trastorno. Síntomas como dolores cervicales, mareos, vómitos, diarrea, sensaciones de irrealidad, sensaciones de ahogo, sensaciones de arritmias y fallos cardiacos, etc.

En este artículo vamos a tratar de la relación que existen entre la impotencia (la disfunción eréctil) y la ansiedad.

Hablar de impotencia psicológica es hablar de un trastorno en nuestro sistema de erección, una alteración que hace que no podamos tener una erección o que, cuando la tengamos, esta no tenga la fuerza o se mantenga el tiempo necesario para completar una relación satisfactoria.

El órgano principal que interviene en la erección es el cerebro. El cerebro es el primer y principal involucrado en la estimulación, es el auténtico afrodisiaco. Cuando tenemos ansiedad este es también el primer involucrado y, con ello, tenemos una pescadilla que se muerde la cola. Simplificando:

  • Cuando tenemos ansiedad nuestro cerebro no reacciona correctamente, está constantemente en alerta informándonos de peligros que no existen pero que percibe y nos hace sentir como reales. La ansiedad nos provoca problemas físicos, de origen psicológico es cierto, pero en sí reales: muy reales. Con este coctel, con un cerebro que no es capaz de centrarse y con un cuerpo dolorido, tenemos todos los ingredientes anti-libido y, por tanto no es de extrañar que se produzca la impotencia psicológica.

  • Al tener impotencia no podemos mantener relaciones y esto, a su vez, trae dos consecuencias principales: La primera es que en esta relación nuestro cuerpo produciría gran cantidad de sustancias “del bien estar” que nos ayudarían a sobrellevar, incluso curar nuestra ansiedad. Sustancias pues que no producimos. La segunda tiene que ver con el hecho de que la impotencia va a generarnos sentimientos de inseguridad, sentimientos de que ya no somos capaces de estar con nuestra pareja, sentimientos desagradables que van a hacer que temamos el tener (y no volver a tener) relaciones y que van a disparar aún más nuestros niveles de ansiedad.


Esta bitácora no surge con la única intención de describir el problema sino que pretende ofrecer soluciones a la impotencia psicológica y, por tanto, te mostramos


Recursos para superar la impotencia psicológica por Ansiedad

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Ante la impotencia psicológica producida por ansiedad, deberemos utilizar aquellos recursos que nos permitan aprender a manejar la ansiedad hasta niveles tolerables, hasta niveles en los que podamos reemprender nuestra actividad sexual algo que, como ya hemos visto, no sólo nos va a permitir superar nuestra impotencia psicológica sino que va a dotarnos de un arma muy valiosa en nuestra tarea de superar el trastorno de ansiedad.



Relajación.

Existen multitud de métodos para relajarnos. Dependiendo del tipo de persona que seas, encontrarás más o menos beneficios en ellos y mayor o menor dificultad en ponerlos en práctica. Probablemente el más simple sea aquel que consiste en centrar nuestro cerebro en aquello opuesto a lo que normalmente realiza: si eres una persona que tiene un trabajo intelectual, deberás buscar actividades manuales para centrar tu mente, de manera análoga, si tu actividad diaria es fundamentalmente física, deberemos buscar actividades más “intelectuales”.

Otros métodos de relajación incluyen técnicas de respiración, yoga, mindfulness, etc. Si estos métodos te parecen esotéricos, siempre puedes recurrir a la relajación muscular progresiva un sistema físico y pautado para conseguir relajarte.

Un problema frecuente en la gente de padecemos de ansiedad es que queremos soluciones rápidas. La relajación, la capacidad de relajarse a voluntad (como casi todo en esta vida) es algo con lo que pocos nacen. Aprender cómo relajarnos es algo que llevará un tiempo y el hacerlo con una relativa soltura un poco más de práctica, pero es algo que podemos conseguir y va a sernos muy beneficioso.


Visualización.

De igual manera que los actuales entrenadores de los equipos deportivos, preparan en partido y motivan a sus jugadores mostrándoles las mejores jugadas, los momentos más emotivos, los logros, etc., nosotros podemos utilizar la visualización para manejar nuestra ansiedad ante el acto sexual y tratar así nuestra impotencia.

En un lugar tranquilo y sin interrupciones deberemos imaginar qué y cómo va a desarrollarse nuestro próximo encuentro. Debemos imaginar cada detalle intentando no olvidar ninguno, desde los prolegómenos, el desempeño, el encuentro en sí y los momentos posteriores.

En esta recreación imaginativa no debemos introducir nuestros miedos, (no queremos profundicar en nuestra nuestra disfunción eréctil sino resolver nuestro problema de impotencia), debemos imaginarnos con todo nuestro cuerpo y nuestro ser involucrado en aquello que estamos haciendo, resolviendo la situación de manera satisfactoria para nosotros y nuestra pareja.

Si vemos que nos atenazan nuestros miedos probaremos a cambiar el enfoque de la cámara: si estamos imaginando la situación como si viéramos una película, cambiaremos y trataremos de imaginarnos la situación como si la cámara estuviera en nuestros ojos. Si estábamos imaginando como si viéramos directamente, cambiaremos la perspectiva a verla desde fuera, como un observador. Modificaremos el punto de vista hasta encontrar aquel con el que nos sintamos más cómodos.

Complicidad.

Un problema frecuente en la impotencia psicológica es el temor que nos produce por el reparo educacional que todos hemos recibido. Debemos entender que la impotencia es un problema que sufre uno de los miembros de la pareja pero que afecta a los dos y, por tanto, requiere de los dos para ser superado.

Debemos hablar con nuestra pareja, buscar su apoyo y complicidad en la búsqueda de la solución. Contar con nuestra pareja, con que ella sea conocedora del problema, con que ella está con nosotros en este proyecto (sin que con ello vaya a protegernos o disculparnos falsamente). Este es un eje que nos va a permitir afrontar el problema con nuevas perspectivas.


Ejercicio Físico.

La práctica regular del ejercicio físico nos va a proporcionar muchos beneficios. Al hablar de esta práctica no estamos refiriéndonos a que nos apuntemos a un gimnasio y pasemos de la noche a la mañana a convertirnos en atletas, podemos practicar ejercicios sencillos y muy económicos – recordemos nuestro artículo sobre los beneficios de caminar en la impotencia psicológica

La práctica del ejercicio físico va, además, a sernos de gran ayuda en nuestro empeño por conseguir manejar la ansiedad.

En resumen: la inclusión del ejercicio físico en nuestra rutina, va a beneficiar nuestro estado de salud general pero va a sernos de gran utilidad para superar los trastornos de ansiedad y de impotencia (psicológica).



Sabemos que estas técnicas, estos recursos para superar la impotencia psicológica por ansiedad, pueden resultar poco convincentes para determinadas personas, pero podemos asegurar que funcionan y son una base muy sólida sobre la que construir nuestra recuperación.



Curar la impotencia en tres semanas

Impotente, eso somos: impotentes. Tenemos problemas de erección nosotros, sí, pero afecta a la pareja. En este artículo analizamos cómo resolverlo.


Cuando nos damos cuenta de que nuestro antaño gran amigo “sandokan” se ha tomado unas vacaciones y, aparentemente, no tiene intención de volver en breve, tenemos una sensación de vacío, una percepción de que alguien nos está traicionando.

Curar la impotencia en tres semanas
Primero pensamos que será algo pasajero, un gatillazo fruto del infortunio, la edad o esas copas de más. Cuando la situación comienza a hacerse rutinaria, repetimos el gatillazo o notamos que nuestra erección o no viene, o no tiene la fuerza de antes o no se mantiene el tiempo necesario para permitirnos que la relación sea satisfactoria, en ese momento somos conscientes de que somos impotentes.

La temida disfunción eréctil nos ha atrapado. Empezamos a dudar, toda la cultura que nos rodea ahora nos es hostil: no somos hombres, no podemos responder ante nuestra pareja, hemos perdido la virilidad, etc.

Superado este primer momento de crisis (para lo cual esperemos que te hayan sido de utilidad nuestros artículos anteriores), una vez hemos comprendido que sí tenemos un problema de impotencia pero no por ello somos menos “machos” que antes, es el momento de afrontar la realidad y superar el problema de la impotencia.

En este artículo te hemos dicho que te vamos a “desvelar” un sistema y, fieles a nuestra palabra, vamos a explicarte en qué consiste.

Antes debes responder a estas tres preguntas:
  • ¿Tienes pareja?
  • Tu pareja y tú ¿vivís juntos o tenéis posibilidades de mantener relaciones con continuidad?
  • Tu pareja ¿Entiende que es un problema de pareja?

Para poder aplicar esta “solución”, este tratamiento de tres semanas, para curar la impotencia, la respuesta a las tres preguntas anteriores debe ser sí. Necesitas tener pareja por que, como verás, es pieza clave en el tratamiento. Necesitas tener la oportunidad de mantener relaciones porque vas a tener que practicar mucho. Y, lo más importante, necesitas que la pareja te apoye.

En la resolución de la impotencia psicológica, cuando tratamos de personas que tienen pareja, es importantísimo que esta comprenda que la impotencia no es algo que afecte a tu capacidad como hombre y, por tanto, que el impotente no se sienta atacado y pueda confiar en su pareja para juntos resolver el problema. Es importante que la pareja comprenda que es un problema que tiene uno de los miembros pero que afecta a la pareja en sí (en otro momento puede ser el otro miembro el afectado). Es importante que entienda todo esto pues debe participar de manera activa en la solución que proponemos.



Ahora, sin más preámbulos, veamos en qué consiste esta


Cura de la impotencia en tres semanas.



Como comentábamos este tratamiento va a implicar que ambos miembros de la pareja estén de acuerdo y dispuestos a trabajar juntos en la resolución del problema. Necesitamos el compromiso de que van a realizar estos “ejercicios” por lo menos cuatro veces a la semana.

Primera semana:

En la primera semana de nuestro “tratamiento” vamos a tener que hacer algo que puede resultar difícil (o no): En la primera semana NO mantendremos ningún tipo de relación sexual con nuestra pareja. Se puede ser afectivo, educado, conversar, etc. pero nos abstendremos de cualquier tipo de contacto: no caricias, no besos y, mucho menos, lo que estáis pensando.

Segunda semana:

Por lo menos en cuatro ocasiones, en cuatro días distintos, ambos miembros de la pareja estaremos desnudos. Por turnos, primero uno y luego otro, nos tumbaremos y recibiremos las caricias de nuestra pareja por lo menos durante 20 minutos. En estas caricias, el que acaricia se abstendrá de acariciar las zonas genitales (regla que no puede saltarse) y se centrará en percibir las respuestas del acariciado. El acariciado se centrará en sentir y hacer percibibles sus sensaciones (que el otro note cómo nos está afectando),

Tercera semana:

Hemos llegado a la última semana de nuestro plan de cura de la impotencia. En esta semana volveremos a estar desnudos durante por lo menos cuatro días, en esas cuatro (o más ocasiones) volveremos a alternar el tratamiento, en estos encuentros volveremos a tener que acariciar a nuestra pareja y dejar que nos acaricie, podremos eso sí, acariciar las zonas genitales pero teniendo presente que no se busca en ningún momento el que nuestra pareja llegue al orgasmo, sólo buscamos darle placer y aprender qué y cómo le excita, así como mostrar a nuestra pareja qué y cómo nos excita de lo que hace.



Hemos acabado el tratamiento. No debemos esperar nada en concreto, no debemos suponer que ahora nuestras fuerzas estarán como cuando teníamos muchos años menos. No tenemos que exigir nada. Simplemente debemos retomar nuestra relación sin forzar, dejando que sean nuestros instintos quienes nos guíen en cuando y cómo mantener una relación con la pareja y hacerlo sin buscar nada más allå que el sentir y hacernos sentir.

Recordar: el orgasmo no es la meta última, sino el dar y recibir satisfacción a nuestra pareja.


Puede que tres semanas te parezcan mucho tiempo, pero en realidad no son nada si superas el problema y dejas de considerarte impotente. Puede que pienses que este sistema no es útil o que con tu impotencia psicológica no va a funcionar, en ese caso permítenos una consideración: no te va a suponer ningún costo económico y, como máximo, te arriesgas a aprender qué y cómo darle placer a tu pareja sin necesidad de utilizar a “sandokan”.




Como mantener la ereccion

Impotencia puede ser: no tener erección o tenerla pero débil y por poco tiempo. En este artículo veremos cómo podemos mantener la erección por más tiempo.


Como mantener la ereccion
Por experiencia propia, sabemos lo traumatizante que resulta la impotencia. Es muy probable que ni tú mismo fueras consciente de este extremo hasta que lo padeciste. La impotencia supone un gran impacto inicial, algo que hacías, algo que te llenaba, algo que compartías con tu pareja,.., ahora no puedes hacerlo.

En este artículo vamos a centrarnos en un caso muy concreto de impotencia, un caso mucho más frecuente en el tema central de nuestra bitácora: la impotencia psicológica y su cura, es el caso de aquellas personas que – sí consiguen tener una erección -, pero no somos capaces de mantenerla durante el tiempo necesario para que la relación sea satisfactoria.

El primer punto que debemos tener claro es



Cómo se produce la erección.

La erección es una respuesta mental a un proceso de excitación sexual.

Cuando el hombre se excita sexualmente, su cerebro comienza a enviar órdenes a su pene para que se llene de sangre y con ello se consigue que los cuerpos cavernosos que forman el pene se hinchen consiguiendo la llamada erección.

El cerebro continuará remitiendo estas órdenes hasta que se produce la eyaculación (señal de que ha acabado el coito). Cuando el cerebro deja de emitir estas órdenes, la sangre vuelve a su circulación normal deshinchando los cuerpos cavernosos del pene.

Aunque el proceso es algo distinto y más complicado que el descrito, creemos que esta explicación basta para entender qué proceso sigue la erección. Un proceso en el que el principal implicado es el cerebro y las órdenes que remite a nuestro pene.

Cuando estamos hablando de una impotencia física, el problema estará en que hay un problema en esa comunicación o una imposibilidad por parte de nuestro cuerpo de cumplir la orden. En el caso que nos atañe, en el caso de la solución a la impotencia psicológica, en la que no existe ningún problema físico (incluidos trastornos por sustancias) que impidan la comunicación o que nuestro cuerpo responda, en este caso de disfunción eréctil por problemas psicológicos, el problema frecuentemente es que nuestro cerebro no emite las órdenes.

Centrándonos en el problema concreto de nuestro artículo, el problema no es tanto el que se produzca la erección (algo que puede costar más o menos pero se produce) sino el cómo mantener la erección durante el tiempo suficiente para completar la relación de manera satisfactoria.

Conocido cómo funciona el proceso de la erección, es fácil deducir que el problema en el caso de la impotencia psicológica que no puede mantener la erección está en que nuestro cerebro “se despista” y deja de mandar las señales de que esa erección debe mantenerse.

En nuestro artículo “El Mejor Afrodisiaco Natural”  ya tratamos sobre cómo es posible estimular a nuestro cerebro para que aumente su capacidad de excitación y así tener más facilidad de tener erecciones.

En este punto vamos a centrarnos sobre dos puntos que van a aumentar nuestra autoestima, nuestro conocimiento de nuestro cuerpo y por tanto van a hacer que seamos capaces, no solo de tener erecciones, sino de mantenerlas durante mucho tiempo. Notar que, estas técnicas resultan útiles para las personas impotentes pero también para aquellos que no tienen impotencia pero quieren mejorar su rendimiento, la ponencia y la duración de su erección.


Como Mantener la Erección con Alimentos



Algunas personas continúan pensando que la solución a sus problemas está en la ingesta de las denominadas pastillas azules. Puedes revisar nuestros artículos anteriores para comprobar por qué tomar pastillas para la erección; puede no ser buena idea.

Aunque no tenemos porqué recurrir a la química, no por ello hemos de renunciar al conocimiento. En este caso concreto tenemos que hablar de un aminoácido llamado Arginina. La arginina es un aminoácido que tiene la propiedad de aumentar la cantidad de óxido nítrico en la sangre. Este mayor aporte hace que se dilaten las paredes de los vasos sanguíneos y se vuelvan más elásticos incrementando el nivel de circulación de la sangre: mejor riego y mayor distribución de oxígeno y nutrientes.

Un incremento que afecta a todo nuestro cuerpo y, en concreto, a nuestro pene, facilitando no sólo el que se produzca la erección sino mejorando la potencia, el rendimiento y la resistencia de esta. Un componente que va a ayudarnos a tener y a mantener la erección de una manera física (independiente de nuestra mente, nuestro cuerpo estará más preparado) y, por tanto, va a facilitar que necesitemos menos estímulo para conseguir nuestro objetivo.

Por supuesto, podemos conseguir concentrados químicos de esta sustancia, pero para nuestro objetivo basta con la que podemos conseguir de manera natural introduciendo en nuestra dieta:
  • Hígado de ternera
  • Semilla de girasol
  • Chocolate
  • Frutos secos: nueces, almendras, cacahuetes.
  • Chocolate
  • Leche


Importante: si eres una persona que sufres de diabetes el consumo de arginina está contraindicado y, por tanto, debes consultar a tu médico sobre tu intención de tomarla y atender a sus indicaciones.


Como Mantener la Ereccion con Ejercicio



Antes hemos hablado de la importancia que tiene la mente en que se produzca y que se mantenga la erección, hemos explicado el sistema de órdenes que nuestro cerebro manda a nuestro miembro para que se ponga erecto y se mantenga en esta posición.


En este punto vamos a tratar un aspecto distinto, por mucho que nuestra mente nos indique algo, existe una “capacidad física”, esto es, podemos querer hacer más flexiones, podemos mentalmente intentarlo y nuestro cuerpo, simplemente, ya no puede.

Pese a lo que algunos defienden (de manera totalmente absurda – pues sólo hay que mirar algo de anatomía - ) el pene no es un músculo y, por tanto, no puede “ejercitarse” para incrementar su rendimiento. La buena noticia es que sí tenemos un músculo que es muy importante en la erección y, sobre todo, en como mantener la erección, es el llamado músculo pubocoxigeo.

El músculo pubocoxígeo es el encargado de controlar dos funciones principales para nuestro interés: el mantenimiento de la erección, será el músculo que se cerrará e impedirá que la sangre abandone nuestro pene y la orina, es el músculo implicado cuando vamos a hacer “aguas menores”.

Decimos que es importante que intervenga en los dos procesos porque es precisamente esta función de orinar la que vamos a utilizar para fortalecerlo. La manera más fácil radica en cambiar nuestros hábitos urinarios. A partir de ahora, cuando sintamos la llamada de la naturaleza, en lugar de dejar que el torrente se desborde alocadamente, nos centraremos en irlo cortando cada poco tiempo: dejar, cortar (retener hasta tenerlo relativamente controlado), volver a dejar, volver a cortar...

Con este simple cambio de habito, fortaleceremos el músculo y nos resultará mucho más fácil el mantener la erección. Como en el caso de la alimentación, este “truco” es válido tanto si padecemos de impotencia como si no.



Hemos hablado ya de la importancia que tiene la mente en el proceso de tener y mantener la erección, el punto clave que hace que existamos personas con impotencia psicológica pero, con la ayuda de las técnicas que hemos expuesto, podemos reforzar nuestro cuerpo y con ello mejorar nuestro nivel de confianza, un punto clave en el proceso de curar la impotencia psicológica.



Remedios para la impotencia

En este artículo vamos a tratar qué remedios podemos utilizar en el tratamiento de la disfunción eréctil, en la cura de la impotencia.


Hablar de disfunción eréctil es hablar de un problema que ha afectado a los hombres desde el principio de los tiempos. Un problema el de la impotencia que existe desde siempre pero, que se ha hecho más palpable en la sociedad actual, pues antes existían muchos más tapujos que dificultaban o impedían el hablar de ella.

Remedio Para La Impotencia
Ciclista en la pared - Toni RaskoInikov
La sociedad ha avanzado, actualmente ante un problema de disfunción eréctil es fácil encontrar información: la prensa, la televisión, Internet, las ciudades están plagadas de consultorios de psicólogos y sexólogos, es fácil acudir a terapias de pareja o, lo más próximo, la consulta a nuestro médico de cabecera o asistir a nuestro centro de especialidades.

Con la nueva sociedad, afortunadamente, se ha perdido gran parte del pudor que existía en tratar los problemas sexuales, los problemas de erección (en este caso la disfunción eréctil o impotencia).

Menos pudor para expresar nuestro problema y buscar ayuda, más medios y más cercanos para resolverlo y un resultado sorprendente: Según diversos estudios, el problema de la disfunción eréctil en lugar de estar cada vez más erradicado, se encuentra en prefecto estado y creciendo. Con la llegada de los nuevos tiempos, los problemas de erección se están incrementando cada vez más.

Es precisamente en esta coincidencia donde debemos encontrar el origen del problema. Si la sociedad moderna provee más tratamientos y más efectivos para curar la impotencia y cada vez son más las personas que padecen de disfunción eréctil, la conclusión sólo puede ser una: es la propia sociedad moderna la que está provocando este incremento en el número de personas con problemas de erección.

La sociedad actual, con todos sus avances, nos está arrastrando cada vez más al sedentarismo (no hacemos ejercicio y nuestros trabajos ya no suelen requerir de esfuerzo físico), las ciudades y pueblos están contaminados, estamos rodeados constantemente de contaminación atmosférica, acústica, visual, nuestros alimentos están tratados químicamente, etc.

Nos hemos convertido en autómatas arrastrados por el ritmo de vida actual, acudimos a los sitios en coche o transporte público, subimos por las escaleras mecánicas o cogemos el ascensor, no preparamos las comidas, no tenemos tiempo, compramos comida preparada, o comida rápida, cuando nos duele algo o tenemos algún problema físico acudimos al auxilio rápido de los comprimidos químicos (las pastillas), etc. En definitiva, con la sociedad actual, estamos contaminado nuestro organismo.

La sociedad actual nos ha hecho creer que éramos nosotros quienes disponíamos del control de la naturaleza y nuestro cuerpo. Nada más alejado de la realidad. Contaminamos la naturaleza y ella nos devuelve el favor destrozando nuestro cuerpo. Alimentamos nuestro cuerpo de manera rápida y sin pensar qué repercusiones tiene y nuestro cuerpo responde, como cualquier motor maltratado, nuestro cuerpo nos responde con enfermedades, dolencias y,…, disfunción eréctil.

Por suerte la batalla no está perdida, podemos introducir cambios en nuestra forma de vivir que van a permitirnos romper el círculo vicioso en el que nos encontramos inmersos.


Remedios para la disfunción eréctil



Algunas personas cuando hablamos de estos cambios a realizar en nuestra vida cotidiana inmediatamente los relacionan con intentos por mejorar el estado de salud general, sin ser conscientes que es precisamente ahí donde va a residir el tratamiento de la disfunción eréctil, que es ahí donde debemos incidir para mejorar nuestro rendimiento sexual.

Son cambios en nuestra rutina diaria que van a contribuir significativamente en una mayor flexibilidad del cuerpo y en conseguir una mente más ágil. Son cambios que van a permitirnos que nuestro cuerpo esté más fuerte, más fuerte en el exterior (musculatura, huesos, agilidad, etc.) y en el interior (un sistema inmunológico fuerte para hacer frente con mayores garantías a las enfermedades que nos rodean). Son cambios que harán que recuperemos el sueño, ese merecido y reparador descanso que reconstruye nuestras funciones orgánicas. Son cambios que deberemos hacer si queremos solucionar nuestro problema de disfunción eréctil.

Son cambios relativamente sencillos que constituyen el auténtico remedio para la disfunción eréctil, remedio para la impotencia como:

  • Modificar nuestra dieta hacia una más equilibrada, una dieta baja en grasas (especialmente las saturadas) y en sodio, una dieta que nos permita adquirir los nutrientes necesarios para una buena salud en la cantidad apropiada a nuestra constitución (evitando el sobrepeso o gordura).

  • Realizar ejercicio físico con regularidad (por lo menos tres veces por semana). Para la realización de la actividad física no es necesario recurrir a gimnasios ni centros de entrenamiento. Caminar, hacer footing, la bicicleta, incluso nadar (si tenemos una playa cerca) son actividades al alcance de la mayoría que no requieren de una inversión económica.

  • Aprender técnicas que mejoren nuestra capacidad de oxigenación, que nos ayuden a relajarnos de manera voluntaria en el momento que lo necesitemos y que mejoren nuestra capacidad para concentrar nuestra mente.

  • Incorporar en nuestra vida actividades que nos resulten placenteras, entender la necesidad que equilibrar nuestro organismo y nuestra mente con actividades que nos resulten relajantes y des-estresantes.

  • Dejar de pensar que determinados alimentos son afrodisiacos y van a potenciar nuestra virilidad. En realidad los alimentos que sí nos van a ayudar en nuestro problema de disfunción eréctil son aquellos alimentos naturales, saludables y ricos en vitaminas, beneficios que vamos a encontrar en las frutas y verduras frescas.

  • Evitar (mejor suprimir completamente) alimentos prefabricados, que aportan pocos nutrientes y demasiadas grasas saturadas y azúcares refinados.

  • Renunciar o reducir al mínimo las denominadas drogas naturales: cafeína, tabaco o alcohol. Este último sí es posible tomarlo en dosis moderadas.



Mediante la aplicación de estos sencillos remedios para la impotencia, podremos reducir de manera casi inmediata la temible disfunción eréctil. Los efectos de estos sencillos cambios en nuestra vida serán visibles de manera rápida en nuestros problemas de erección.



Mitos y Leyendas sobre la impotencia

No todo lo que oímos es verdad. Si bien la impotencia es un problema traumatizante para quien lo sufre no creamos los mitos que se han formado entorno a ella.


Si visitas esta página es porque sufres de impotencia (disfunción eréctil), tienes problemas para tener o mantener una erección y su origen es psicológico, esto es: no existe una causa física que esté produciendo esa impotencia sino que se debe a un problema mental, bien sea un periodo de mayor nerviosismo, estrés, un tiempo de decaimiento o no sabemos bien qué.

Mitos sobre la Impotencia - Impotencia Psicologica Cura
El problema está en que la impotencia es un problema estigmatizante, esto es, crea marcas en quien la padece, es un problema socialmente “mal visto” y, esta percepción, hace que sea un problema que tiende a tratarse e intentar resolverse en la intimidad.

En este artículo vamos a tratar sobre qué hay de verdad en esos mitos sobre la impotencia, en hasta qué punto debemos dejar que nuestro problema afecte a nuestra autoestima, de cómo no podemos permitir ahondarnos más en nuestro problema por leyendas urbanas, mitos, que no tienen nada de real.

Veamos qué hay de cierto en esos


Falsos Mitos sobre la Impotencia



1. El hombre impotente es menos viril.

El macho con impotencia es menos macho.

Primero debemos definir qué es la virilidad, debemos entender que un hombre es hombre no solo por el hecho de satisfacer sexualmente a su pareja sino por otros muchos rasgos. Sí, no seamos prehistóricos, nuestras parejas nos eligieron (o nos elegirán) no por nuestra manera de satisfacerlas en la cama sino por otras cualidades como el nivel de protección, el nivel de confianza, el compañerismo, etc.

Es cierto que con nuestro problema de disfunción eréctil tenemos más problemas a la hora de satisfacer sexualmente a nuestra pareja – destacamos; más problemas, lo que no indica que no podemos hacerlo, para eso está la imaginación y buscar métodos alternativos en tanto en cuanto superamos nuestra crisis -, pero eso no nos hace menos viriles. La virilidad la demostraremos cuando haya problemas serios y un hombre tenga que demostrar que lo es.




2. La impotencia es un problema asociado a la edad.

¿Ser mayor es igual a padecer impotencia?, la respuesta es definitivamente NO.

Es cierto que con la edad todo nuestro cuerpo se ralentiza, nuestro metabolismo es más lento, nuestros reflejos decaen, nuestro cuerpo se hace más sensible a los cambios, etc. Es innegable que esta ralentización afecta a todos nuestros sistemas y, al sistema sexual, también: con la edad necesitaremos mayores periodos de excitación, nos haremos más “cómodos”, etc. Pero esto no quiere decir que tengamos impotencia, solo que – como en el resto de cosas – deberemos amoldarnos a nuestra nueva realidad.

Existen multitud de ejemplos de personas de avanzada edad que nunca han tenido problemas de impotencia, aunque eso sí; debemos ser conscientes que maltratar nuestro cuerpo, con una mala dienta, alcohol, tabaco, drogas, etc. Nos va a pasar una factura mucho más cara que cuando éramos jóvenes, una factura que puede afectar a nuestro miembro.


3. El hombre impotente no tiene interés sexual

Este falso mito provoca más quebraderos de cabeza de los que aparentemente debiera.

No son pocos los hombres que padecen de impotencia y, sin embargo, no pierden el apetito, el interés sexual, esto les crea un conflicto pues consideran que existe una relación causa efecto que en realidad no existe: hay hombres que no tienen interés sexual y no tienen problemas de erección y hombres con problemas de impotencia que mantienen un gran apetito sexual.

En el caso concreto de esta bitácora, la impotencia psicológica, estos dos temas sí suelen estar más relacionados, pero no como podría pensarse de que es la falta de interés sexual el desencadenante de nuestra impotencia sino al contrario, nuestra impotencia nos genera un miedo interno del que podemos protegernos bajando nuestro interés sexual.


4. La impotencia es fruto del desuso.

Tengo problemas de impotencia por no haber practicado. Esta es uno de los mitos más extendidos que existen, ni practicar mucho sexo va a hacer que estemos libres de sufrir impotencia, ni los largos periodos de abstinencia van a desencadenarla.

En el caso concreto de la impotencia psicológica, lo que sí ocurre es que el distanciar nuestras relaciones no contribuye a resolver el problema ni el forzar encuentros - condenados al fracaso – van a mejorarnos sino todo lo contrario.


5. La masturbación produce impotencia.

Un mito tan falso como el que reza que si te masturbas se te cae el miembro a trozos.

Masturbarse no sólo no produce impotencia sino que es un método que se utiliza como terapia de apoyo en la superación de algunos tipos de impotencia.

La masturbación no produce impotencia, aunque sí puede producirla los complejos de culpabilidad o vergüenza ante la pareja. Estos sentimientos pueden estar generando un conflicto en nuestra mente que sea el detonante de nuestra disfunción eréctil.


6. Impotencia y eyaculación precoz están relacionados.

Como ya vimos en nuestro artículo sobre la eyaculación precoz, esta es un problema sexual de una esfera distinta al de la impotencia.

Una persona puede padecer cualquiera de los dos trastornos de manera independiente sin que el tener uno haga que se produzca el otro o los dos simultáneamente.


7. Si tienes un pene pequeño es más probable que tengas impotencia.

Está más de demostrado que no hace falta tener un tamaño de pene grande para satisfacer a la pareja. Además del miembro, en una relación que resulte satisfactoria para la pareja, tendremos que ser capaces de crear el clima, el entorno, la atmósfera, el movimiento y un conjunto de cosas que lleve a nuestra pareja a un éxtasis sexual. Un éxtasis que sólo con un miembro grande nunca vamos a conseguir.

En el caso de las personas que tenemos un miembro pequeño, esta creencia de que no podemos satisfacer a la pareja, sí puede conducirnos a una impotencia psicológica motivada no por el tamaño de nuestro miembro sino por nuestra inseguridad de poder satisfacer.


8. El hombre sano se levanta empalmado.

En realidad esta afirmación es totalmente falsa. La erección matutina no está tan relacionada con la salud sexual como con la calidad del sueño. El no levantarnos con el miembro armado no significa que no tengamos una buena salud sexual, puede ser simplemente que no durmamos bien.


9. La impotencia hace que mi pareja no me desee.

Como hemos dicho antes, impotencia y deseo no están relacionados en una persona, mucho menos tu impotencia con el deseo de tu pareja.

El problema que sí puede darse es cuando no sabemos manejar este trastorno y cómo nos afecta a nosotros y a nuestra relación y, de esta falta de comunicación y entendimiento, es del que pueden derivarse los problemas de interés por parte de nuestra pareja.

Por ese motivo es necesario que nuestro problema de impotencia sea algo compartido, no obsesivo, algo en lo que contar con nuestra pareja para poner solución.


10. La diabetes produce impotencia.

La diabetes es un problema de regulación de insulina y esta sustancia no bien controlada puede provocar alteraciones en los vasos sanguíneos y en los nervios que tienen una implicación directa en nuestro desempeño sexual.

La diabetes es, por tanto, una enfermedad que debe estar bajo control pues si puede ser la causante de nuestra disfunción (una impotencia física, no psicológica). Aun así, ser diabético no implica tener impotencia, con un control adecuado se puede tener diabetes y una vida sexual totalmente satisfactoria.



11. Las pastillas azules son la solución.

Las pastillas azules son el gran engaño de nuestro sistema farmacéutico actual. No estamos diciendo que estos fármacos no hayan contribuido a mejorar la calidad de vida de muchos de las personas que padecen de disfunción eréctil por causad físicas.

Estas pastillas se fundamentan en conseguir un aumento del riego sanguíneo en nuestro miembro en respuesta a una estimulación, son por tanto una solución cuando tenemos un problema de comunicación pero, con el precio, de un conjunto importante de contraindicaciones.

En el caso de la impotencia psicológica esta comunicación se ha interrumpido no por problemas en el cable sino porque el emisor no está por la labor. En estas circunstancias, el recurso de las pastillas puede resultar incluso contraproducente, pues aumenta nuestra inseguridad y afianza nuestra creencia de que no podemos prescindir de ellas, nos hace dependientes. Dependientes de unas sustancias químicas que pueden poner en peligro nuestra salud en general.



Hemos intentado desmitificar la impotencia, en concreto la impotencia psicológica. Sabemos que la disfunción eréctil está afectando mucho tu calidad de vida y tu autoestima pero no eres menos hombre de lo que eras antes, no tienes la culpa de lo que te está ocurriendo y tu relación no corre peligro por tu problema sexual, aunque no por ello es un problema del que debas desentenderte.